Wednesday, May 22, 2013

La función directiva

Otro aspecto importante de la organización y funcionamiento de la escuela es la función directiva. El supervisor y el director de la escuela son las personas encargadas de coordinar, evaluar, vigilar, orientar y corregir todas las actividades que realiza el personal del plantel a fin de que los alumnos alcancen los propósitos educativos.

Las prioridades de la escuela, la comunicación entre colegas, el ambiente y las condiciones para el trabajo dependen, en gran medida, de los directivos. Pero cuando el director no muestra ni ejerce las actitudes y acciones que demanda el liderazgo de su cargo, muchas veces hemos visto que el personal del plantel tampoco lo hace.

Y es que sin un respaldo institucional por parte del directivo se propicia su desaliento con el paso del tiempo, y su esfuerzo es poco provechoso para los resultados que obtiene la escuela en su conjunto. Aunque hay casos de profesores que ejercen la enseñanza con gran profesionalismo.

Lo que sucede en muchas escuelas, principalmente en las zonas marginadas, ya sean del campo o la ciudad, es un relajamiento laboral asociado a un disminuido compromiso de los maestros con su tarea, a la excesiva tolerancia del director y del supervisor, pero también al incumplimiento laboral del director.

Por otro lado, el estilo de la dirección también influye en las formas de relación y comunicación entre los maestros, los alumnos y los padres de familia. El director debe tener la capacidad de escuchar, proponer y tomar decisiones, y sobre todo, la firmeza en la conducción de una escuela, aunque esto no significa ser un dictador en la escuela, sino que se trata convocar y convencer a su personal, así como de ejercer la normatividad cuando las circunstancias lo requieran.

En este aspecto, el diagnóstico tendría que evaluar el grado de compromiso del director con los resultados educativos, expresado en el seguimiento de las formas de enseñanza y el tratamiento de los contenidos que realizan los maestros, así como la promoción de la revisión colectiva de las evaluaciones a través de exámenes periódicos y la propuesta de opciones de mejoramiento constante. Ver hasta que punto el ejercicio directivo contribuye al funcionamiento de la escuela.

Algunas preguntas que se nos sugieren son:

¿De qué manera pueden los maestros apoyar la visita del director a las aulas?
¿Cuáles son las condiciones para la comunicación entre maestros y directivos?

¿Cuáles son las responsabilidades básicas del director de la escuela?

El maestro como modelo...

La enseñanza del maestro.

El maestro es modelo de cómo escribir y cómo leer dentro del ámbito escolar. Su tendencia al escribir es basarse en algún libro, y seleccionar o modificar los textos, sobre todo para proporcionar definiciones o resúmenes.

El maestro quien interpreta el texto, puede integrar experiencias propias, información, ejemplos o términos que se relacionan con el texto; puede señalar errores en el texto, según su criterio, y apelar a elementos del medio de los alumnos.

El maestro logra dirigir la lectura del texto y la participación de los alumnos en un esfuerzo más congruente por lograr que comprendan el texto. Esto le da más autoridad en la interpretación del texto, ya que él conserva la posibilidad de seleccionar, rechazar, repetir o elaborar las respuestas que ofrecen los alumnos.

La comprensión de lectura es fundamentalmente social en este contexto. Pero el tipo de relación que se establece en la escuela entre docentes y alumnos imprime al  proceso ciertas  características. En él está en juego la doble autoridad del maestro.

En los momentos en que no está enseñando, el maestro sigue siendo modelo. El trabajo de los maestros implica de hecho muchas funciones adicionales a la de enseñanza.

Los alumnos son testigos de toda esta actividad cotidiana. Examinan, cuando pueden, el material escrito que encuentran en el escritorio de su maestro; participan en, o por lo menos son objeto de, muchos de estos usos escolares de la lengua escrita. Observan a los maestros, como observan a cualquier adulto que lee o escribe y reflexionan sobre lo que hacen. La actividad del maestro constituye así un modelo, lleno de usos alternativos, de la práctica normal de lectura y escritura que implica el trabajo docente.

Por Alejandro Valdés Hernández. Primaria. 3º C.



LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EL NIVEL INICIAL

LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EL NIVEL INICIAL.

En la escuela y en sus diferentes niveles la música no tiende a la formación de artistas, sino que apunta al desarrollo estético desde la variable social.  Es un proceso de sensibilización a través de la propia experiencia, que le permitirá acercarse y disfrutar de las producciones artísticas. Desarrolla la memoria, la atención, el autocontrol, posibilidades de participar, interactuar, proyectar, organizar, compartir, evaluar, etc.

La música.

Esta dada por conocimientos conceptuales, procedimental y actitudinal, apuntando al desarrollo intelectual, psicomotriz y emocional. Viendo a la música como:

*      Medio de expresión y comunicación.
*      Lenguaje que posibilita el conocimiento.
*      Medio para desarrollarse como ser creativo.

¿Por qué en el Nivel Inicial?

El niño comienza una etapa de socialización, ampliándose en una dimensión con hábitos, normas sociales y otros lenguajes. Además, el niño muestra una especial tendencia hacia todo “lo que suena”. Interactúa con el entorno sonoro.

En el momento inicial, se efectuará el quehacer musical, es decir, la experiencia viva basada en actividades musicales dadas por el maestro y realizables en el hogar.

Existen dos formas de contactarse con la música.
*      La audición y.
*      La producción musical.

Audición musical.

Es el oído por el cual nos conectamos con la música y el medio ambiente sonoro. Es importante que la audición este presente en toda actividad musical. Una escucha orientada a desarrollar el placer estético por la música y la mayor comprensión de los fenómenos sonoros.


Es importante la acción, pero no lo es menos el hecho de propiciar un espacio que le permita encontrar, la repercusión afectiva que produce en él la obra musical que otros interpretan. En el momento de la audición el niño es también activo.

La curiosidad de los niños en la enseñanza

Los Niños y su Curiosidad.
Por Alejandro Valdés Hernández.

La curiosidad de los niños por conocer su entorno es muy grande, algo innato de su edad, y que puede servir como una palanca o un excelente medio para que él aprenda y conozca plenamente lo que le rodea. Ésta es la motivación para realizar actividades de observación, búsqueda y exploración, convirtiéndolas en labores agradables y sumamente productivas para los pequeños. Se demuestra claramente en ellos, reflejándose principalmente, en sus rostros. Es decir, en el momento que la profesora les explica a los niños que irán a recolectar objetos (animalitos, bichos o plantas), su estructura facial cambia; una sonrisa “colgate”, de oreja a oreja se les escapa, acompañada de un grito de alegría.

Durante la búsqueda, su curiosidad se hace presente, empezando a explorar y buscando especímenes dignos de su atención, aquellos que por alguna razón se les hacen interesantes conocer y entender. Los niños invaden el campo, explorando, observando, indagando, en fin… descubriendo y conociendo el entorno, todo impulsado por la curiosidad.

Y es aquí, donde uno como maestro debe de saber aprovechar esta actitud, y seguir propiciándola. Siempre jugando el papel de guía, pero sobre todo de motivador para estimular a los niños ha indagar y explorar en todo, y no sólo cuando se visitan lugares. En este caso, el maestro para motivar a los niños, tendrá que presentar una situación atractiva al desarrollo cognitivo y a los intereses personales del grupo dirigido a conocer algo nuevo o ya visto, pero desde otra perspectiva; introduciendo a veces de manera oculta, una situación de reto o de misterio para que los infantes se sientan mas atraídos por la actividad y su curiosidad se vea más estimulada.

Inevitablemente, surgen durante la actividad infinidad de interrogantes, sobre todo si la curiosidad y la capacidad de observación de los niños han sido estimuladas y desarrolladas. Lo ideal es que así suceda, ya que su resolución conlleva a la construcción de un conocimiento significativo en el alumno. Pero, ¿cómo resuelve estas interrogantes? Interesantemente, nos podemos percatar que los niños, cuando tienen alguna duda, cuentan con toda una gama de mecanismos para contestarla. Una de ellas es la pregunta directa a una fuente confiable de conocimiento, en estos casos el profesor, sus padres u otro adulto.

Otro muy importante, es la pregunta a sus compañeros, de la cual, por medio de la retroalimentación, pueden llegarse a conclusiones muy acertadas e interesantes. Una más, es la misma exploración y análisis que hace el niño de la interrogante, elaborando relaciones y construyendo respuestas, ayudándose de sus conocimientos previos. O solamente, se concretara a buscar lo que necesita saber en algún libro. De cualquier forma, el niño obtiene productos de suma relevancia para su desarrollo cognitivo. Es aquí donde debe entrar de nuevo la habilidad del docente.

Se continúa entonces, la segunda fase. Aquí es necesario que los maestros organicen actividades  para aprovechar el interés de los niños por el estudio del tema. Por ejemplo, realizar una lluvia de ideas, en donde todos tengan la posibilidad de participar partiendo de su experiencia y resultados de la recolección de especímenes, actividad dirigida directamente al tema a tratar, de la cual se hace presente el interés del infante y se pueden extraer algunos argumentos que conformaran nuestro punto de partida.

Otra actividad que sugiero, es que los especímenes sean expuestos todos al frente del salón, permitiendo a los niños que los observen e incluso que comenten entre ellos; y en la medida de lo posible, que los toquen, escuchen y/o huelan. Posteriormente, solicitar que los describan, y que mencionen semejanzas y diferencias. Elaborando un cuadro con las participaciones, organizándolas de tal manera que expliquen por sí solos el tema a tratar, complementando en caso de ser necesario.

Tenemos presente que la actitud que debemos tomar los maestros ante la participación de los niños y las niñas durante el trabajo de clase es siempre de trato amable y respetuoso, escuchando y atendiendo a sus comentarios, pero lo más importante, orientándolo a la construcción de un conocimiento, no corrigiendo severamente a sus errores, sino retomándolos para que el mismo los corrija mientras nosotros lo guiamos. Lo indispensable es que nuestro trato propicie la confianza del niño a expresarse libremente, creando un ambiente armónico y de confianza.

Finalmente, es importante saber cómo se pueden aprovechar los intereses de los niños y las niñas para favorecer el desarrollo de sus capacidades. Para esto es necesario tomar en serio que a partir de lo que le interesa al niño se puede iniciar la construcción de un conocimiento significativo. Posteriormente, es necesario conocer a fondo estos intereses, para poder aplicar esta información en actividades y dinámicas.

Me es menester mencionar que la curiosidad, la participación y el interés de los niños son actitudes que ellos manifiestan como algo natural de su edad, y que si sabemos aprovecharlas, el estudio de cualquier tema se facilitara en gran medida. Sin embargo, sucede comúnmente que las actitudes de los docentes no son las más apropiadas para estimular estas cualidades, sino todo lo contrario, inhiben estas excelentes oportunidades de dar una educación más fácil y agradable para los pequeños.


El conocimiento esta formado de cosas de la realidad, y los intereses de los alumnos son por algunas cosas de la realidad, inevitablemente, en un momento dado podemos utilizar esta afición para dar una enseñanza. Claro, todo dependerá de la creatividad del maestro.

La construcción de un sistema escolar público en los Estados Unidos a lo largo del siglo XIX

La construcción de un sistema escolar público en los Estados Unidos a lo largo del siglo XIX.
Por Francisco Hernández Sánchez.

La lectura trata acerca de como surgen en Estados Unidos verdaderos sistemas educativos en la segunda parte del siglo diecinueve. En los cuales se menciona lo público, lo gratuito y la obligatoriedad. Pero lo que me llamo más la atención es que ya se planeaban que estos sistemas educativos fuesen administrados por expertos, de tiempo completo y atendidos por personal docente especialmente entrenado. Entendiendo, además, a la escuela como una institución formal… ¡Realmente es fascinante, por que estamos hablando de 1850 aproximadamente!

EUA se caracterizaban por:

  • La emergencia de la política democrática;
  • La industrialización, la urbanización y la formación de una clase trabajadora;
  • La asunción del Estado de la responsabilidad directa en ciertos aspectos del bienestar social;
  • La intervención de las instituciones como medios para solucionar problemas sociales;
  • y la redefinición de la familia.

A la escuela se le destinó a jugar un papel crítico en la socialización de los jóvenes, en el mantenimiento del orden social y en la promoción del desarrollo económico; ante el crimen urbano y la pobreza; la creciente heterogeneidad cultural; la necesidad de entrenar y disciplinar a una fuerza de trabajo urbana e industrial; las crisis de la juventud en las ciudades del siglo diecinueve y la preocupación paterna por los hijos adolescentes.

Algunas cosas importantes que considero necesario rescatar son la influencia del capitalismo y la democracia en los sistemas educativos.

Por un lado, el capitalismo fomentó su dependencia del trabajo asalariado y la consecuente necesidad de una fuerza de trabajo. De ahí que se afirme que la educación pública emergió junto a la clase trabajadora. Ya que las instituciones reflejaban la tendencia al orden, la racionalidad, la disciplina y la especialización que requería.

Por su parte, la democracia se reflejo en dos aspectos: el primero era que los trabajadores poseían el derecho al voto -la instrucción común y masiva bajo auspicio público surgió en Estados Unidos, en parte porque los trabajadores se unieron a una coalición favorable a ese tipo de escuelas-.  El segundo, la instrucción afectada por la democracia, se comprometió con una cultura cívica de participación democrática sin importar patrimonio ni relaciones de clase -la difusión de la cultura democrática-.

Y ya para finalizar, mencionare dos aspectos más, que me llamaron mucho la atención. Por un lado, el Paso del niño económicamente útil al niño económicamente inútil pero emocionalmente invaluable. Esto debido a que con la caída de la mortandad infantil, y posteriormente de la fertilidad, se intensifican los lazos emocionales entre padre e hijo.

Y por el otro lado, la feminización de la enseñanza, una innovación educacional clave. En donde las mujeres quitaron a los hombres el control de la enseñanza de los niños en las escuelas primarias.

“Si las escuelas debían parecerse a un hogar, tendrían que ser presididas por madres sabias y amorosas.”


Este último hecho me parece bueno aunque en un principio se trato de una explotación hacia las mujeres. Porque realmente es una injusticia que les pagaran a las mujeres, la mitad que a los hombres. Pero pues fue una oportunidad laboral para las mujeres, y también, gracias a esto se pudo duplicar las plazas escolares y/o extender la duración del año escolar.

Nociones temporales en el niño

La biografía y  la línea del tiempo personal para el desarrollo de las nociones temporales en el niño.
Por Janet Viveros Contreras.

El reclamo del aprendizaje puntual de relaciones temporales en la enseñanza de la historia se fundamenta en el hecho de la orientación temporal inadecuada del niño. Se sabe que el niño percibe el pasado en forma indefinida y borrosa.

Para que el niño supere su inadecuado horizonte temporal, ampliándolo y aproximándolo a la realidad del pasado, en su instrucción se debe partir de eventos recientes de su vida persona, y de su entorno social. Pero, ¿cómo logramos lo anterior? Pues por medio de actividades como la biografía personal y la elaboración de la línea del tiempo personal del niño. De esta forma se le va  habituado progresivamente a dominar la perspectiva de los sucesos del pasado mediante el contacto con la actualidad.

El niño construye su horizonte temporal progresivamente en el curso de su desarrollo. Pero también, es cierto que a través de la instrucción el niño podría llegar a hacer consciente el encaje de su propio ciclo vital en el torrente de la historia, al reconocer que el tiempo de la historia comenzó antes de su nacimiento y continuará después de él. Esta toma de conciencia pasa por apreciar el acontecer histórico no como algo ajeno a los individuos, y a los niños en particular, sino que tiene un efecto directo en algunos casos e indirecto en otros en la vida de cada persona y que cada persona, junto con los demás, es hacedor de historia.


Apreciación no tan sólo de la historia de los grandes procesos, transformaciones y acontecimientos en la que el individuo se diluye, sino también de la historia menuda, de los cambios operados en el pasado reciente e inmediato de sus vidas, del grupo familiar y de la comunidad, y los proyectados hacia el porvenir a partir de los proyectos y acciones presentes. Esta realidad recomienda recursos y estrategias didácticas que tomen en cuenta el entorno y el nivel biopsicosocial del alumno como las antes citadas.

Juego dramático

 “Justificación de la validez de las propuestas en las diferentes etapas educativas de la enseñanza obligatoria.”
José Cañas Torregrosa.

Todo cambio para el niño tiene que ser estructural y justificado, siempre acorde con sus intereses y sus capacidades, y además debe ser de una manera progresiva y sutilmente escalonada. En el caso de la expresión teatral, la cual se inicia con el juego dramático en el jardín de niños, tiende a sufrir con la difícil transición a la primaria. Lo más ideal es que hubiese una continuación en el proyecto.

Su importancia radica en que los juegos aprendidos y compartidos en los talleres de expresión y dramatización, o en el propio juego dramático todos los niños aprenderán a conocer y a disfrutar.

El proyecto de trabajo consiste en 6 fases, éstas son:

Fase A. Niños de 4-6 años: Juego dramático. Nivel 1.

No plantear nada sino proyectar sobre ellos actividades que les lleven –mediante la intuición- a descubrir cosas, en situaciones reales y en otras imaginarias, pasando de unas a otras mediante juegos dirigidos por el profesor-animador, mostrando una disposición abierta a este tipo de trabajo. Como promotor y animador del juego dramático.

El viaje hacia la sala amplia sea, en sí ya, una aventura envuelta en un juego que les ocupe justo el recorrido desde su aula al lugar grande de los juegos. De este modo, la atención de todos permanecería concentrada y se iría estableciendo así ese salto mágico que les llevaría de lo real a lo imaginario.

Ya en la sala, se puede crear dos zonas marcadamente diferenciadas: el País de la Realidad y el País de la Fantasía. A la primera de ellas se accede directamente desde el paseo-aventura; allí se acaba éste y será el lugar en donde se explica el juego o juegos que queramos desarrollar, para lo cual, se pasará a la otra zona, que bien pudiera estar decorada con aros, telas, globos, máscaras, marionetas, constituyéndose el País de la Fantasía. En donde se practique juego dramático, juego qué, tras finalizar, permitirá de nuevo pasar al País de la Realidad y practicar la relajación e iniciar, después de ella, otro paseo-aventura que lleve de nuevo al grupo a la actividad del aula.

Estas serían las etapas de esta fase:

  • Paso de una situación real a otra imaginaria.
  • Juego dramático.
  • Vuelta de la situación imaginaria a la real.

Fase B. Niños de 6-8 años: Enseñanza Primaria, Juego dramático. Nivel II.

Los proyectos curriculares de Centro y Aula deben de seguir contemplando con fuerza y renovado interés la imagen del niño que practica actividades de carácter dramático. La ruptura es tan fuerte y tan radical el cambio que muchos niños tardarán en asimilar y aceptar la entrada a otra escuela. Admitiendo, pues, la creatividad, la expresión y el juego como caminos alternativos. Con el juego dramático descubrimos la posibilidad de hablar con otros códigos distintos, a expresarnos de otra forma: con sonidos, con el cuerpo, con gestos, con señales… cada uno, a su manera, con su ritmo. Ahondamos en los juegos de expresión.

Cada sesión (una hora y treinta minutos) podría registrar las siguientes etapas:

  • Calentamiento corporal. Duración aproximada: 10 minutos.
  • Ejercicios de socialización. Duración aproximada: 50 minutos.
  • Juego dramática. Duración aproximad: 30 minutos.

Fase C. Niños de 8-10 años: Enseñanza Primaria, Juego dramático. Nivel III.

Los chicos aún disfrutan jugando horas y horas. Los alumnos ahora abordarán el buscar el orden lógico de las escenas. Vemos un desplazamiento cualitativo y cuantitativo de las actividades de socialización por las del propio juego dramático. Este esquema de trabajo tomará del siguiente las actividades referentes a máscaras y marionetas, así como las creaciones colectivas. Con las creaciones colectivas, el niño entra de lleno ya en el mundo del teatro, justo de la mano del tipo de teatro que más puede beneficiarle: el suyo propio.

Cada sesión (una hora y treinta minutos) podría registrar las siguientes etapas:

  • Calentamiento corporal. Duración aproximada: 15 minutos.
  • Ejercicios de socialización. Duración aproximada: 30 minutos.
  • Juego dramática. Duración aproximad: 45 minutos.

Fase D. Niños de 10-12 años: Enseñanza Primaria, Taller de expresión dramática. Nivel I.

A esta edad se puede sustituir el juego dramático por el concepto de taller de expresión dramática, que dará forma a un taller de experimentación de técnicas corporales y dramáticas que abarcará desde la psicomotricidad a la expresión corporal,  o desde el ritmo a la improvisación. La capacidad de razonamiento es, en esta fase del proyecto, notable; y la ayuda del profesor-animador, en quien confía y a quién acepta y comprende, puede resultar decisiva a la hora de encauzar positivamente estos razonamientos.

El juego dramático se puede incluir si así se desea en el apartado de las improvisaciones, pero no será ésta la única actividad dentro de dicho apartado. Se pueden incluir técnicas auxiliares: máscaras, marionetas y muñecos de guiñol, teatro negro, teatro de sombras, etc. Estas técnicas auxiliares serán como verdaderas plataformas que proyectan los trabajos de creación del alumno en unión a otros niños enmascarados todavía en su trabajo.

Se invita al niño a participar con sus ideas en la creación de una historia, la formulación de un texto, y si lo desea, a la actuación directa dentro de una representación realizada por su grupo.

Cada sesión (duración aproximada: dos horas) podría registrar las siguientes etapas:



  • Relajación.
  • Ritmo y psicomotricidad.
  • Expresión corporal.
  • Introducción a la danza.
  • Vocalización.
  • Juegos cooperativos.



Por Alejandro Valdés Hernández.
3º “C” Licenciatura de Primaria.