Monday, June 10, 2013

La Integración Educativa en el Aula Regular

Alejandro Valdés Hernández.
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La Integración Educativa en el Aula Regular. Principios, Finalidades y  Estrategias.


En México existen niños y niñas con algún signo de discapacidad que asisten a escuelas regulares sin recibir el apoyo que probablemente necesiten.

Durante mucho tiempo se ha debatido sobre el tipo de atención educativa más convenientemente para esta población. ¿Cuál es el trato en materia educativo que deben recibir estos niños? ¿Deben de integrarse a las escuelas regulares o permanecer en las escuelas especiales? En caso de que sí, ¿debe desaparecer la educación especial? ¿Cómo puede y debe de trabajar con ellos el maestro regular?

Para empezar, ¿por qué los niños discapacitados deben de ser atendidos en las escuelas regulares?
À      La educación especial solo elabora un diagnostico y un programa para su curación poco apropiado para el ámbito educativo; favorecen a la segregación y el etiquetado. Por lo mismo, un niño atendido en el subsistema de educación especial, difícilmente se reintegra al sistema regular.
À      Algunas premisas básicas de la educación especial basada en el modelo médico, no se cumplen. Por otro lado, hay muchos niños que, sin presentar alguna discapacidad tienen serios problemas para aprender, mientras que otros, clasificados como discapacitados, aprenden tan bien o mejor que los demás cuando reciben ciertos apoyos.
À      La clasificación niños con discapacidad y niños sin discapacidad es poco útil y, además, injusta. Una conceptualización más útil es la de niños con y niños sin necesidades educativas especiales. En donde, cualquier niña o niño, en cualquier momento, puede presentar necesidades educativas especiales y tiene el derecho de recibir los apoyos requeridos para que su educación sea óptima.
À      La integración educativa no implica la desaparición de la educación especial sino que, por el contrario, la consolida. Los profesionales de educación apoyan a los maestros regulares en su atención con alumnos con dificultades, lo cual contribuye a evitar la segregación y el etiquetado.
À      La integración y la normalización posibilitan el desarrollo armónico de estos alumnos.
À      Cuando los adultos dejamos de proyectar nuestros propios miedos en los niños, generalmente ellos no tienen problemas para convivir con compañeros que tienen necesidades educativas especiales. De hecho, los apoyan y permiten que ellos los apoyen en la medida de sus posibilidades.
À      La mayoría de padres y madres de familia está de acuerdo con la integración.
À      La escuela regular es el mejor espacio educativo y social para todos los niños, pues están sujetos a reglas que rigen a todos los alumnos.
À      La reflexión sobre las características de estos niños y la necesidad de utilizar estrategias adecuadas, abren un abanico de opciones para la enseñanza que enriquece el trabajo con el resto del grupo.
À      En nuestro país se han desarrollado experiencias exitosas de integración educativa, cuando se planifica adecuadamente y se proporcionan los recursos para ponerla en marcha.
À      Existe presión por parte de distintas comunidades, asociaciones y organizaciones no gubernamentales para impulsar la integración educativa.

Para llevar a cabo la integración educativa se han realizado cambios legales, la educación especial está reorientando sus servicios para ajustarlos a esta propuesta e incluso ya es considerada en la planeación de los servicios que realiza la SEP. Pero lo que se necesita es principalmente la participación entusiasta y convencida de los maestros de grupo, del personal de educación especial, del director de la escuela, del supervisor, de las autoridades educativas superiores, de los padres de familia y de los mismos niños. Es necesario escuelas integradoras.

Pero, ¿qué significa la integración educativa? Es nada menos que un esfuerzo para generar las condiciones que permitan que los niños aprendan de acuerdo con sus potencialidades. Para esto es necesario que se cumplan los aspectos vistos anteriormente basados en los siguientes fundamentos filosóficos:
  1. Respeto a las diferencias.
  2. Derechos humanos e igualdad de oportunidades.
  3. Escuela para todos.

Entre los principios generales encontramos la normalización, la integración, la sectorización y la individualización de la enseñanza. En donde se busca, primero, dar servicios de habilitación o rehabilitación y tiene como meta brindar una buena calidad de vida, el disfrute de sus derechos humanos y la oportunidad de desarrollar sus capacidades, al tener acceso al mismo tipo de experiencias que los demás y lograr participar en todos los ámbitos. Esto implica también que los niños sean educados y reciban los servicios de apoyo necesarios cerca del lugar donde viven (descentralización de los sistemas educativos). Estamos hablando de la necesidad de adaptar la enseñanza a las necesidades y peculiaridades de cada alumno y alumna, mediante adecuaciones curriculares.

Sin embargo, si se busca lograr la integración de estas personas, es necesario que desaparezcan las etiquetas y la clasificación. Actualmente el enfoque es más humanista, utilizando términos que valoran más la condición de persona de estos individuos que su discapacidad. No obstante, el problema está en el modo de pensar y de sentir de los demás. De nada sirve buscar términos positivos si la sociedad no cambia su actitud y deje de considerarlas como anormales, etiquetándolas a diestra y siniestra.

Es importante reconocer que todos somos diferentes y tenemos necesidades individuales distintas a las demás personas; además las limitaciones que impone la discapacidad no dependen únicamente del individuo, sino que se dan en función de la relación que se establece entre la persona y su medio ambiente.

En el ámbito educativo se ha empezado a emplear el concepto necesidades educativas especiales para referirnos a los apoyos adicionales que algunos niños con o sin discapacidad precisan para acceder al currículo. Por lo mismo se dice que un alumno presente NEE cuando, en relación con sus compañeros de grupo, tiene dificultades para desarrollar el aprendizaje de los contenidos asignados en el currículo, requiriendo que se incorporen a su proceso educativo mayores recursos y/o recursos diferentes para que logre los fines y objetivos educativos. Con este término no nos referimos solamente a los niños con alguna discapacidad, sino también a algunos niños que no presentan ninguna discapacidad.

Las necesidades educativas especiales son relativas, por que surgen de la dinámica que se establece entre las características personales del alumno y las respuestas que recibe de su entorno educativo. Por esto cualquier niño puede llegar a tenerlas. Además, pueden ser temporales o permanentes. Y son asociadas con el ambiente social y familiar en que se desenvuelve el niño, el ambiente escolar en que se educa, y sus condiciones individuales (discapacidad, problemas emocionales, problemas de comunicación, otras condiciones de tipo medico).

Si se pretende que los niños con necesidades educativas especiales tengan una vida lo más normal posible, es necesario que asistan a una escuela regular, que convivan con compañeros sin necesidades educativas especiales y que trabaje con el currículo común. Por su parte, el personal de educación especial deberá reorientarse y diseñar estrategias que permitan al niño con NEE superar sus dificultades para aprender y beneficien el aprendizaje de todo el grupo.

En otras palabras, la integración brinda la posibilidad de que los niños con NEE aprendan en la misma escuela y en la misma aula que los demás niños, lo que debe variar es el tipo de apoyos que se ofrecen a los niños, he aquí la necesidad de ofrecerles todo el apoyo que requieran, lo cual implica realizar adecuaciones curriculares para que las necesidades especificas de cada niño puedan ser satisfechas. Apoyo que también será para los maestros, que consiste en parte de la orientación del personal de educación especial, siempre que sea necesario.

Pero, ¿qué sucede con el maestro regular cuando ingresa un niño con necesidades educativas especiales?
Por muy abierta que este su mente, piensa en que va tener dificultades para enseñarle y que quizás no vaya a aprender. Pero, debemos entender que nuestra aula es el mejor espacio educativo en comparación con el de las escuelas segregadoras, para que el niño pueda asimilar modelos de relación más validos; que no vamos a trabajar más, sino de manera distinta; que no perjudicara el aprendizaje de los demás sin NEE  y que tampoco aprenderá menos el niño con NEE, solo que lo hace de una manera distinta.

¿Y como detecto a los niños con necesidades educativas especiales?
Por medio de un proceso evaluativo, en donde los resultados deberán contemplar el planteamiento sobre la situación del niño y las orientaciones del trabajo a realizar. Es todo un proceso de observación que realizaran los especialistas en colaboración con maestros, personal especial y padres de familia. Los resultados serán compartidos y entregados por el especialista, de esta forma se podrán aclarar dudas y confusiones que se generen, y proponer y diseñar conjuntamente propuestas educativas.

No se trata de dar un diagnostico, lo que se requiere es ofrecer una información lo más completa y clara posible sobre la situación del niño evaluado. Las recomendaciones que se hagan deben de incluir pautas de trabajo apegadas a las necesidades y posibilidades del niño y a la realidad de contexto escolar.


Ahora bien, nosotros maestros debemos de acercarnos al niño y conocerlo, y evitar siempre etiquetarlo. Entendamos que un niño con necesidades educativas especiales no es un niño anormal y deficiente que tiene nulas posibilidades de aprender, al contrario son seres humanos, distintos y únicos que merecen respeto y cariño. Cuando nosotros etiquetamos o remitimos a un niño a una escuela especial estamos afectando su desarrollo emocional y social.