La transformación de la organización y
funcionamiento cotidiano de las escuelas primarias: una condición
imprescindible para el mejoramiento de la calidad.
Puntos de partida.
- La escuela no es una entidad aislada.
- La escuela es una organización con su propia dinámica.
- Los programas de innovación o de reforma para mejorar las prácticas reales, implican la transformación tanto de lo que en la escuela se percibe como demanda efectiva del sistema, como de las formas y mecanismos de los que el sistema dispone para comunicar y poner en marcha las acciones específicas derivadas de las políticas educativas. Además de la capacitación o la concientización requiere de la transformación de la gestión institucional.
La reforma educativa y los retos de la escuela pública.
El
Programa de Desarrollo Educativo (1995-2000), establece un conjunto de acciones
que buscan superar los principales problemas educativos actuales, mediante una
estrategia integral que parte del reconocimiento de los principales desafíos
educativos y de las causas que los originan.
Los
principales propósitos han sido el mejoramiento de la calidad y de la equidad
de los servicios educativos. Con este fin, se han realizado varias acciones que
pretenden transformar las variables propias del sistema que más influyen en la
calidad de la educación y que determinan la desigualdad en los resultados
educativos, como son:






Sin embargo,
estas acciones no son suficientes. Para lograr los propósitos se requiere la
transformación profunda de la gestión de las escuelas y de la gestión
institucional, entendidas como las formas de organización y funcionamiento que
se ponen en marcha en la escuela o en el sistema para conseguir los propósitos
de la institución.
La reforma de
la educación básica demanda colocar como prioridad de la acción de todos los
profesores y directivos el mejoramiento de los logros educativos, especialmente
los relacionados con los propósitos básicos y que todos los alumnos alcancen
estos propósitos y que lo hagan en el tiempo establecido. Ello implica que
maestros y directivos:
a)
Asuman como propios y colectivos los propósitos básicos
establecidos en los planes de estudio, y adapten su trabajo y su forma
cotidiana de proceder a su consecución.
b)
Adquieran mayor autoridad y responsabilidad en la
determinación y los resultados de la tarea educativa. Ello implica disponer de
diagnósticos precisos acerca de la situación y los logros de la escuela y
establecer acciones para superar los problemas detectados.
c)
Escuchen, atiendan e involucren a los padres de familia
en la tarea educativa.
d)
Utilicen en forma efectiva los recursos de apoyo a la
enseñanza.
e)
Otorguen prioridad a la enseñanza y al trabajo frente
al grupo.
Los rasgos críticos principales.
- Frecuentemente las escuelas no funcionan como colectivos con metas y tareas comunes.
- Es común encontrar en las escuelas situaciones conflictivas provocadas por divergencias político-sindicales, condiciones laborales, actitudes frente a las normas explícitas o implícitas de la escuela.
- El órgano destinado a las tareas de planeación académica y de evaluación del estado de la escuela, el Consejo Técnico Escolar, no funciona adecuadamente.
- El tiempo destinado efectivamente a la enseñanza es reducido.
- Los directores de escuela y los supervisores de zonas escolares concentran su actividad principalmente en asuntos de orden administrativo.
- Los mecanismos de promoción laboral siguen atendiendo principalmente a aspectos formales y a factores distintos del trabajo académico y de los resultados educativos obtenidos.
- El cumplimiento formal de las tareas educativas sustituye al trabajo efectivo.
- Aunque formalmente la escuela y los maestros deben informar periódicamente a los padres de familia de los resultados educativos, generalmente esta obligación se cumple sólo como un requisito administrativo, reducido a informar de las calificaciones obtenidas por los alumnos.
Las causas probables.
- La concentración del sistema en las tareas de ampliación de la cobertura, lo que impidió diseñar programas de mejoramiento de la calidad.
- La burocratización y centralización del sistema y la consecuente generación de demandas administrativas hacia la escuela.
- Las relaciones al interior del sistema, que privilegió normas y criterios de funcionamiento orientados al mantenimiento de la estabilidad y el control del gremio.
- Las características del sistema de jubilación y, en menor medida, la premiación a la permanencia indefinida en el sistema educativo. Esta situación ha provocado que gran parte del personal de supervisión no se renueve.
- La ausencia de programas sistemáticos de actualización de los directores y supervisores escolares.
- La ausencia de sistemas de evaluación, eficaces y exigentes, tanto del sistema y su organización, como del aprendizaje y del desempeño del personal.
- El carácter cerrado de la escuela frente a los beneficiarios del servicio educativo.
En este
contexto parece explicable que gran parte de las medidas de política educativa
hayan ejercido una débil influencia en el mejoramiento de la calidad de la
educación.
Si la
constitución de esa cultura escolar fue producto de la combinación de varios
factores externos e internos que han estado presentes durante varias décadas,
su transformación sólo puede ser producto de un proceso que modifique esos
factores e involucre al personal docente y directivo en el reconocimiento de
los problemas de la escuela y sus causas, así como de los recursos y
capacidades de que se dispone para superarlos. Se requiere de la combinación de
todos estos elementos y, sobre todo, que los actores de la vida escolar
experimenten el proceso de transformación, lo adapten a sus propias
condiciones, encuentren sus virtudes reflejadas en resultados efectivos y
comprueben que es posible trabajar con las nuevas exigencias.
Principales rasgos de la nueva escuela.
Las
principales líneas de transformación en la gestión escolar requieren de la
participación decidida de los directores, los supervisores y los jefes del
sector, un proceso de construcción que implica la transformación de tradiciones
y rutinas arraigadas a las prácticas:
Clima de trabajo.
ü
El respeto de las reglas laborales mínimas.
ü
La búsqueda de estrategias para aprovechar mejor
el tiempo.
ü
El establecimiento de acuerdos básicos y de un
clima de trabajo que subordina los conflictos.
La escuela como
unidad.
ü
El establecimiento y consolidación de mecanismos
para decidir colectivamente la orientación de las prácticas de la enseñanza.
ü
El reconocimiento de que la labor en un grado
sólo tiene sentido si contribuye al logro de los propósitos generales de la
escuela primaria.
ü
El establecimiento de acuerdos básicos en torno
a propósitos prioritarios y estilos de enseñanza.
Fortalecimiento de
la responsabilidad por los resultados educativos.
ü
El reconocimiento de los resultados educativos
como punto de partida para reformular las prácticas.
ü
El reconocimiento de los resultados en factores
externos como producto de las formas de trabajo en el aula y del funcionamiento
de la escuela.
Función de los
directores y supervisores.
ü
El ejercicio de una función directiva que de
prioridad a las tareas académicas de la
escuela.
ü
El ejercicio basado en la comunicación entre
colegas, el estímulo a la participación y la formulación de iniciativas con
respecto al trabajo académico y organizativo de la escuela.
Materia de trabajo y
funcionamiento del Consejo Técnico.
ü
La transformación del Consejo Técnico en
espacios para organizar las acciones del conjunto del personal docente en el
aula y darles seguimiento.
ü
Su conversión en un espacio académico valorado
por los maestros y con propósitos establecidos colectivamente.
ü
El interés por buscar, conocer y analizar,
propuestas pedagógicas relacionadas directamente con el mejoramiento de las
formas de enseñanza y del aprendizaje de sus alumnos.
Relación entre la
escuela y la familia.
ü
Una relación que incluya a las madres y los
padres de familia como aliados en el proceso educativo.
ü
Una escuela que tiene cada vez más disposición
de informar periódicamente de los avances y dificultades en el logro de los
propósitos educativos.
La gestión
escolar evidencia que la concreción de las acciones de la reforma educativa en
cada salón de clases y en cada escuela demanda también la reforma del sistema
educativo. Sin la transformación, las propuestas de cambio y tareas derivadas
del proceso de reforma pueden carecer de impacto en la vida escolar cotidiana.
Licenciatura de Educación Primaria.
Seminario de Análisis del Trabajo Docente.
Séptimo Semestre.
Alejandro Valdés Hernández.
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