ÉTICA PARA AMADOR.
Por Alejandro Valdés
Hernández.
Todo padre desea lo mejor para sus hijos y busca mecanismos para
salvaguardarlos de los males que rondan en la vida y protegerlos de sus propios
errores, es por eso que la mayoría busca dejarle a su hijo la mejor herencia
posible. Pues lo mismo sucedió con el autor, Fernando Savater, quien le ha dado
a su hijo, la mejor herencia que pueda dar alguien. El
libro esta hecho para que su hijo comprenda la ética desde el punto de vista de
su padre, dejando indudablemente una enseñanza a través de un libro. Una
enseñanza impulsada por el amor, que hace que sea algo más que un simple libro
de consejos… que sea un verdadero tesoro con algunos secretos para alcanzar la
felicidad, e inclusive el éxito en la vida.
Pero
no pensemos que es el típico sermón que tanto molesta a los jóvenes, para nada,
sino que de manera amena y con muchos ejemplos, el autor aborda temáticas de
suma importancia, por ejemplo: la importancia de la ética por sobre todos los
otros conocimientos. Ya que para Fernando Savater “uno no puede vivir sin
conocer y diferenciar el bien y el mal; es algo imprescindible”.
El texto habla sobre tener confianza en uno mismo, saber
escuchar, retomar las experiencias de otros y las propias para ser mejor y no
basarse simplemente en los libros, ya que la vida no tiene recetas sino
secretos por descubrir, que se van aprendiendo conforme se vive y conforme se
aprende de nosotros mismos y de los demás.
Me llama la atención que haga referencia a la voluntad y en especial a
la libertad, y de cierta forma, a la libertad responsable. Es decir; para
empezar, cada persona tiene puntos de vista diferentes sobre la vida, debido a
la libertad que cada uno tiene. Por lo mismo respondemos libremente de acuerdo
a las circunstancias, ya que las circunstancias no las podemos elegir. Podemos
elegir entre lo bueno y lo malo, pero también podemos equivocarnos. Por eso
debemos ser prudentes y tratar de adquirir un saber vivir que por ende nos
proporcionará mayor libertad responsable.
Cuánta más
capacidad de acción tengamos, mejores resultados tendremos de nuestra libertad,
porque muchas cosas de nuestra vida dependen de nuestra voluntad misma, sin
embargo, existen muchas voluntades que no podemos controlar, fuerzas que
limitan nuestra libertad, pero debemos recordar que nuestra libertad es una
fuerza en el mundo y que podemos hacer uso de ella, ejemplo: la lucha de
Independencia, es un ejemplo de la fuerza que tuvo el pueblo por ejercer su
libertad para alcanzar una vida mejor.
A veces tenemos que elegir entre dos
situaciones, y es aquí donde ejercemos nuestra libertad y voluntad;
lamentablemente, casi todas las elecciones de nuestra vida son instintivas, por
lo cómodo y fácil que resulta; aunque en otras ocasiones son consideradas
exhaustivamente. Para mí lo mejor es lo que nos dice acertadamente el dicho: Ni
tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. Los extremos siempre
llevan consigo un riesgo. Pero bueno, toda decisión siempre es impulsada por
algún motivo.
Para
el autor, existen diferentes tipos de motivos, los cuales son:
·
Ordenes: Una persona a la
que reconocemos autoridad, el padre por ejemplo, nos manda a hacer algo.
·
Costumbres: Las cosas que
hacemos casi sin pensar rutinariamente o nos comportamos como habitualmente lo
hacen los demás.
·
Caprichos: Cosas que hacemos
de pura gana y diría que con soberbia.
·
Funcionales: Cosas que
hacemos exclusivamente para lograr algo.
Cada motivo tiene su propio peso, e inclinan la conducta humana en una dirección u otra. Las órdenes sacan fuerza del miedo a una represalia o también del
afecto y la confianza; las costumbres vienen de la comodidad, la rutina y la
presión de los demás. En cambio, los caprichos vienen espontáneamente de
adentro de cada uno.
La mayoría de cosas las hacemos por que nos mandan, por costumbre o
por simple capricho. Pero para las elecciones importantes lo aconsejable es
pensar detenidamente, examinar la elección a fondo y razonar por uno mismo. Si queremos saber
como emplear bien nuestra libertad es mejor dejarse de ordenes, costumbres y
caprichos.
He ahí la diferencia entre Moral (los comportamientos y normas que la
sociedad acepta como valido) y Ética (reflexión sobre por qué los consideramos
validos y la comparación con otras “morales”).
El arte de la vida
radica en aprender a elegir por nosotros mismos y pensar bien lo que hacemos,
sin olvidar que no estamos solos y que no existe un modelo de hombre a seguir,
que debemos hacer lo mejor posible en cuanto a nuestro actuar, para acercarnos
a lo que sería el hombre bueno.
Lo bueno es relativo y su concepción varía de persona a persona. No hay
un reglamento para ser un buen hombre, ni el hombre cumple una función
determinada. Es difícil juzgar si un hombre es bueno o malo. Lo único que nos
queda es hacer nuestro mejor esfuerzo por ser mejores cada día ejerciendo
responsablemente nuestra libertad y respetando los límites.
“Haz lo que quieras, no te pongas al servicio de otros.”
Para
aprender a vivir la vida, basta vivirla, vivirla por uno mismo, sin someterse a
lo externo. Esto también significa darte
la buena vida, pero esta buena vida humana es precisamente relacionarse con
otros humanos. El hombre no nace hombre ni llegara a serlo si no lo ayudan los
demás. Para que los demás me traten como humanos yo debo tratarlos de la misma
forma, así que darse la buena vida es dar la buena vida.
Definitivamente,
debemos poner y escoger en una balanza las prioridades que forjarán nuestro
camino y harán realidad una vida plena, una vida que no depende de otros sino
de uno mismo.
Muy cierto es que todos queremos la
buena vida, pero no esta claro en que consiste eso. Ya que la vida es
complejidad y complicaciones. Poseer cosas no nos garantiza la buena vida, solo
pequeñas satisfacciones que pierden valor con el paso del tiempo. Lo que
realmente es valioso y que innegablemente necesitamos es relacionarnos con los
demás.
“Piensa por ti mismo, busca tus sueños y
deja en paz lo que piensen los otros, tu vida es tuya y sólo tu debes vivirla,
trata a las cosas y a las personas como tal; disfruta de la humanidad vivida
entre personas. El punto de la vida es reflexionar, qué quieres y luchar por
ello, priorizar y no vivir de cualquier
modo, sino vivir de manera única y
diferente.”
En la vida siempre hay que tener
hambre, hambre del éxito y tener el coraje para buscarlo, no ser imbéciles, en
el sentido de no querer nada o que todo te de igual… Hay distintos tipos de
imbéciles:
1.
El que no quiere nada, todo le
da igual.
2.
El que lo quiere todo.
3.
El que no sabe lo que quiere, ni
le interesa saberlo.
4.
El que sabe lo que quiere y, más
o menos, por qué lo quiere pero hace lo que no quiere y deja lo que quiere para
otro día.
5.
El que sabe lo que quiere pero
se engaña a si mismo.
Lo contrario
de la imbecilidad es la conciencia, esta es innata pero se desarrolla con la práctica
y consiste en:




El punto es
aprender a vivir, tener conciencia, saber que no todo da igual, que debemos
saber que queremos y evidenciar la libertad que tenemos y ser responsables en
nuestro actuar. Para vivir bien, debemos ser egoístas, pensar en nosotros mismos
y hacer lo que sea mejor para uno, ignorar las apariencias y mostrar nuestro
bello interior.
Todos tenemos conciencia, pero cuando no actuamos
responsablemente y obramos mal, surgen remordimientos porque sabemos que actuamos contra nosotros mismos, pero
ante otros negamos tener la culpa y lo atribuimos a cosas externas, en cambio,
cuando hacemos algo bien nos atribuimos los méritos y deseamos que los demás se
enteren.
Cuando vamos a conocer otras
personas lo que debemos tener en claro no es si su conducta nos conviene o no. Los
“malos” tratan a los demás como enemigos en lugar de buscar su amistad. Tratar
a las personas como personas significa intentar ponerse en su lugar, lo cual
implica reconocer a alguien como semejante. Para entender esto debemos amar al prójimo.
Uno de los temores sociales del
hombre ha sido el miedo al placer, porque éste, a veces nos distrae más de la
cuenta, lo que puede resultar fatal. Pero, ¿qué creen? El placer es estupendo
si sabemos ponerlo al servicio de la alegría. La máxima recompensa que podemos
obtener en la vida es la alegría. La alegría es un sí a la vida y a lo que
somos.
Gozar es vida, si
quieres vivir goza, no te amargues, comprende y ayuda a otros a gozar.
¡Ojo!, es importante no enviciarse con un
placer determinado, lo importante es no permitir que
cualquiera de ellos borre la posibilidad de otro.
“La vida va para adelante, no se
repiten las jugadas y pocas veces podemos corregirlas. Hay que conservar el ánimo
ante los fallos ya que nadie acierta en todas las ocasiones. El sentido de la
vida es procurar no fallar; y luego fallar y no desfallecer. Piensa en que
hacer con tu vida y como lograr poder vivir mejor.”
Nunca creí que la ética tuviera como
objetivo hacer más rica a la vida. Pero siempre supe que la respuesta a cómo
vivir mejor hay que encontrarla personalmente. El arte de vivir será diferente
en cada uno. La vida no tiene una receta, la ética es solo una cronología de
intentos del hombre por encontrar esa receta. Es importante no encasillar
nuestra mentalidad sino tratar de elegir aquello que te abra más opciones.
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